Sobre Granjas Orgánicas en el mundo

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Mi primera toma de contacto con el universo orgánico fue hace unos once años. O eso creo recordar… No sé realmente cuánto de extendido estaba en España,  al menos yo no había oído, ni visto gran cosa, aunque puede que tampoco hubiera prestado atención. En aquel momento yo estaba en Brisbane, Australia. Ese año había terminado la universidad aquí y antes de continuar mi carrera, me fui a vivir una experiencia internacional, por diferentes motivos personales. La verdad es que ahora me doy cuenta de lo que supone cada elección que hacemos. En ese momento lo sabía, diría que uno siempre lo sabe, ahí está la gran dificultad de tomar de decisiones, pero hasta que no pasa el tiempo y vemos como va evolucionando el recorrido, a veces nos encontramos perdidos en el sentido que tienen una elección.

Estuve en Brisbane estudiando inglés unas 2 semanas. A partir de ahí, tenía varias ideas sobre qué hacer a continuación, pero nada cerrado. Quería seguir estudiando inglés, sí, pero también quería irme fuera de la ciudad, más cerca del mar o del campo, que es lo que necesitaba en ese momento. Había fichado un curso que duraba unos tres meses en un pueblo de costa, pero no empezaba hasta un mes después. Así que, antes de reservar definitivamente, necesitaba buscar qué hacer y dónde alojarme hasta el momento.

Había oído hablar de un tipo de trabajo que hacían muchos mochileros, que consistía en trabajar recogiendo fruta en el campo (fruit picking) a cambio de alojamiento y comida. Podías trabajar el tiempo que quisieras: un día, una semana, un mes… pero no tenía claro si era lo que estaba buscando. Un día hablando con mi profesor, le pregunté si conocía esto del fruit picking y me dijo que sí, pero que seguramente allí no iba a aprender mucho inglés, si era también lo que buscaba. Entonces me habló de algo que me pareció interesante, me preguntó ¿conoces lo que es un wwoofer? Obviamente, no sabía de qué me hablaba, así que se explicó. WWOOF (Worldwide Opportunities on Organic Farms) es un movimiento mundial que facilita la relación entre voluntarios y productores o granjas orgánicas, para intercambiar experiencias (educacionales o culturales) basado en la confianza del trueque, con el objetivo de ayudar a construir una comunidad global sostenible.

Sonaba bien.

En ese momento su web consistía en una home en la que te registrabas para empezar a formar parte de su base de datos y como consecuencia, de la asociación. Y a los días, te enviaban un directorio en formato libro, en el que encontrabas clasificados por países y ciudades a todos los hosts (anfitriones). Se anunciaban con una breve descripción de tres líneas: nombre, dirección, tipo de intercambio y teléfono para contactar, sin foto. Solo llamé a uno. Y allí es donde fui.

Era una casa situada en un pueblo de interior, llamado Nambour, en la región de Sunshine Coast, al norte de Brisbane. En el anuncio describía la actividad de intercambio como «ayudar a reformar una casa, a cambio de alojamiento y comida, aprendiendo inglés y cultura local». Lo tuve claro, era perfecto para mí.

Durante un mes, estuve viviendo una de las mejores experiencias que he vivido nunca. Me encantó. No solo hacía tareas manuales tanto dentro como fuera de la casa que me encantan, como trabajar con madera, pintando o construyendo, si no que además, la casa era como un sueño, de madera en medio del bosque y de la selva. Mi anfitriona, practicaba Yoga y era budista. En general era muy tranquila, le gustaba la calma, el silencio y hacer las cosas despacio. Me sentí muy a gusto con todo ello, entre otras cosas, tuve tiempo para vivir una especie de retiro en medio de la naturaleza, una vida simple. Conocí a varias personas interesante y la mayoría coincidían en ser super amables y parecían vivir una vida exenta de estrés, a otro ritmo.

El pueblo era una villa, más bien, y la zona residencial en la que estaba la casa, era como estar en una película americana, pero adaptada a Australia. Con su propia estética. Allí conocí por primera vez casas sostenibles, hechas con materiales naturales y una estética super auténtica. Muchas de ellas estaban recubiertas de planchas onduladas de aluminio y una parte de la estructura de la casa se sostenía sobre unos pilares finos de madera (como si tuviera patas) que llegaban al suelo. Quedaba como un porque debajo la casa, donde aparcaban el coche. Para entrar, según fuera el terreno, tenías que subir un tramo escaleras. Algunas tenían WC orgánico fuera de la casa (para hacer compostaje que luego usaban como fertilizante para el jardín, jajaja), algo completamente nuevo para mí. Diría que ahora ya está más extendido, pero en ese momento, no tanto.

Pasé un día acompañando a un hombre que se dedicaba a repartir leche orgánica en botellas, con su furgoneta de casa en casa. Y me estuvo contando que lo hacía mediante trueque, dentro de otra comunidad. Otro día fuimos a casa de una mujer que también formaba parte de esta comunidad y estuvimos ayudándola en el jardín. Vi que entre ellos intercambiaban algo así como puntos a través de una ficha. Imagino que era intercambio de horas de dedicación. No sé si aquí existen iniciativas así, pero me parece algo bueno. Sí he investigado alguna vez y sé que hay granjas orgánicas y que algunas están en WWOOF, aunque no sé por qué, no tengo claro que la experiencia sea tan auténtica como allí. La verdad es que en Australia el mundo sostenible y orgánico va muy por delante y está muy normalizado. Casi cada fin de semana tienen mercadillos de comida orgánica y objetos de segunda mano. Hay miles y miles de granjas y gente que vive de otra manera, diría que forma parte de la cultura del país, en general.

Me gustó mucho tener la oportunidad de conocer esta pequeña comunidad en Nambour, tan cercana y familiar, donde comparten tanto. Creo que aporta mucho construir algo en común, sin otro interés más que el de ayudar y pedir ayuda. Y estoy agradecida de tomar en su día la decisión de meterme en esa aquella sencilla página web que me llevaría a vivir una oportunidad así.

Como decía al principio de este post, nunca sabes el sentido que puede llegar a tener una simple elección.

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