Cambios y novedades en 2020

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Llevo un mes exactamente sin lograr publicar un post, y aunque tengo varios casi listos, la verdad es que no he conseguido terminar de editar ninguno a tiempo. Han pasado muchas cosas las últimas semanas y mi tiempo se ha visto directamente comprometido. La verdad es que cuando hay cambios en nuestra rutina, cuesta un poco organizarse para exprimir al máximo ese bien tan preciado que es el tiempo. Y la verdad es que ya no es solo exprimirlo, sino tener la sensación y satisfacción de que has conseguido llegar a todo lo que querías. Qué difícil es eso. En este sentido, nunca me siento del todo satisfecha… Pero bueno, creo que a todos nos pasa igual.

Estamos ya en la recta final, quedan exactamente dos semanas para terminar 2019 y no sé tú, pero yo ya empiezo a hacer balance de lo que ha sido este año, para que no me pillen las reflexiones atragantada de uvas… También empiezo a pensar en qué espero de 2020. Un año redondo del todo. Una cifra venida del futuro que está a la vuelta de la esquina, que la estamos viviendo como un año más. A mi 2020 me suena a mucha fuerza. Será el número, será la década, o quizá mi propia situación personal y profesional, que se encuentra inmersa en un momento de valentía y energía.

En las últimas semanas he dejado de trabajar por cuenta ajena y en enero de 2020, empiezo un nuevo camino por mi propia cuenta. Y aunque estoy llena de preguntas y algunos vértigos, también siento muchísima ilusión, porque es algo que quiero desde hace tiempo, o quizá siempre he sabido que iba a querer. Por fin la oportunidad ha llegado a mí desde diferentes frentes. Es verdad eso que dicen, que es una decisión difícil de tomar cuando tienes un trabajo estable, con un sueldo todos los meses y una rutina cómoda. Yo sabía que quería esto tarde o temprano, soy de las que piensa que cada vez más, tiene sentido trabajar de forma independiente. Llevaba tiempo intentando prepararme para ello, esperando el momento realmente adecuado o al menos, el más cercano a ser el adecuado. Pero nunca llega, porque queremos la perfección antes de arriesgarnos. Y, teniendo una bici con ruedines, ¿cómo se atreve uno a quitarlos antes de haber aprendido a montar sin ellos? Y más siendo adulto, que los adultos no se caen. La respuesta es nunca. Cuanto más lo piensas menos te atreves, y la realidad es que hasta que no los quitas, o te los quitan, no aprendes precisamente a montar sin ellos.

Pues así es. Mi gran suerte es que tengo la oportunidad de probar esto acompañada durante una parte del camino, por ahora. Y esto de probar, nunca me ha importado. Nada es para siempre, hay vida suficiente para avanzar de una forma u otra, y también para virar y probar otra cosa. Así que partiendo de que nunca es el momento, o de que siempre lo es, abrazo esta aventura con ganas.

Tengo varios proyectos por delante. Uno de ellos, como decía, colaborando con alguien. El resto, conmigo misma. Relacionados, como seguramente imaginéis los que me conocéis, con diseño y arte por una parte, naturaleza y campo, por otra. Aunque seguramente se entremezclen más de una vez, por estar precisamente cocinados por mí… No sabéis las ganas que tengo de empezar a ver cómo se van materializando, si funcionan mejor de esta forma o de la otra. Me muero por empezar a contar, por seguir trabajando en ellos y por ver cómo crecen. Son ideas que llevan casi dos años dando vueltas en mi cabeza, a las que no he parado de dar forma.

Ya solo me queda probar y ver qué pasa. Pero puedo deciros que estoy dispuesta a ajustar y adaptar lo que haga falta. Eso nunca ha sido un problema para mí. Y si después de pasármelo bien, de probar y de invertir mi esfuerzo, no encuentro lo que esperaba, estoy preparada para aceptarlo y volver a cambiar de camino. Al menos habré trabajado en algo que me motiva de verdad, algo creado por mí, que es algo que ansío desde hace tiempo. En este momento, merece la pena.

En medio de todo esto es difícil ser constante con mis publicaciones en el blog, y no pretendo dejar de hacerlo, porque siempre me ha gustado escribir. A través de este blog, comparto mi lado más personal. Pero es cierto que quizá tenga que ser menos exigente con el tiempo que le dedico, no quiero que me suponga un estrés adicional que haga que lo abandone. Prefiero publicar poco y bien.

Mi intención es construir algo consistente y estable en el tiempo, sin prisa. Es uno de los objetivos que voy a buscar y defender este 2020: conseguir poco a poco. Sin ansiedad, con paciencia. Con esa filosofía slow living que tanto defiendo y que voy a trabajar más que nunca. Hacer las cosas despacio, con mimo y calidad, para que mis resultados vayan alineados con esos mismos valores.

Os deseo muchas felicidad para este próximo año y para lo que queda de este. Escribí varios propósitos hace un año, que dentro de unos días voy a revisar. Diría que los he ido cumpliendo bastante bien, no me puedo quejar de mi misma, lo mío me ha costado. Así que creo que puedo terminar el año bastante satisfecha (a expensas de que me toque la lotería, que entonces ya sería un cierre top!) y volver a poner por escrito lo que espero de 2020.

Se trata de ir logrando, poco a poco. Y de vivir disfrutando, ¿no? 🙂

Un comentario Agrega el tuyo

  1. JuliaJoly dice:

    Me encanta ! Enhorabuena!!

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