Una pequeña tregua

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Hace varios meses que no publico un post. El mismo tiempo, de hecho, que llevo sin tener mucha inspiración sobre qué escribir. Lo uno acompaña a lo otro, está claro. Tengo que decir que hace años, escribía mucho más que ahora. Me salía solo, era casi una necesidad. Ahora, a veces tengo que forzarme un poco, porque aunque sé que me gusta, simplemente me enfrento al hecho de que muchas veces no tengo nada que decir. O quizá, nada que pueda interesar leer a nadie. Me he encontrado con que esta es quizá una de las mayores limitaciones a la hora de escribir un blog. Que muchas veces no piensas en qué te apetece escribir, sino en si va a interesar a quien lo lea. Ese es algo que intento superar para seguir adelante con cualquier proyecto, porque aunque puede ser interesante saber hacerlo, creo que satisface menos.

En cualquier caso, soy de las que piensa que los hobbies creativos vienen y van. Que hay momentos o épocas de gran lucidez, en las que el arte o la creatividad fluyen de una forma descontrolada y no hay tiempo suficiente en el día para abarcar o plasmar todas y cada una de las ideas que vienen y van. Y también hay otros, en los que de pronto esa luz se atenúa, así, sin más, decide que quiere entrar en estado de reposo.

En este caso ha coincidido con los meses de más frío ¿será que la mente necesita hibernar? Bueno, si soy sincera, tengo que decir que se han juntado varios factores que tengo bastante identificados, como el hecho de pasar más tiempo en casa, que hace que la inspiración no se nutra igual, la pereza que aparece también a consecuencia, así como la de tareas que de pronto aparecen por hacer y que cobran más importancia que antes, simplemente porque no estabas y por tanto, no las veías. Los sucesos imprevistos, ya que puedes tener un plan en mente, un proyecto claro y que has definido más o menos durante meses y de pronto algo pequeño lo resquebraje, o simplemente te haga sentir que no es el momento o que no tienes la energía que creías.

Pues eso, diferentes motivos, ya que, sí, durante este tiempo he estado analizando qué podía estar sucediendo. Para mí era extraño sentir ese cambio. Por qué un día tenía muchas ganas de vivir y llevar a cabo algo, y de pronto me encontraba en el lado opuesto: el de la apatía, la pereza y la falta de voluntad. O quizá el miedo. Sabía que mi plan podía variar en algunos detalles, sabía que podía tener miedo, pero no esperaba que fuera a variar mi ilusión o mis ganas, o mi energía. Así que cuando me encontré con ello, me sentí bastante sorprendida, desorientada, empecé a dudar de mí. Empecé a hacerme de nuevo preguntas que ya creía respondidas, sobre si quería seguir adelante, si había sido real o solo una ilusión, si era el miedo a ejecutar, el síndrome del impostor…

Son preguntas que a día de hoy todavía no puedo responder. Todavía no sé si he sido yo o las circunstancias, el tiempo dirá. Aunque por ser menos dura conmigo misma y porque me lo dice mi intuición, me inclino más por lo segundo. Quizá no he comentado un motivo bastante relevante y que relaciono directamente con ese cambio de energía: mi situación personal ha cambiado. Voy a tener un bebé. Por lo que, dicho así, es fácil asumir que todo cambio se deba simplemente a eso. A que la mente de pronto se centra en otra prioridad y no hay lugar para la ensoñación, sino para la practicidad. También creo que el invierno arrecia las emociones (y eso que a mi el invierno no me disgusta) y todo lo que comentaba antes, de pasar más tiempo en casa, también.

Así que quiero pensar que por ahora mi inspiración, mis ganas, están por volver. Cuando esté de nuevo preparada para recibir su fuerza. Las ideas y el plan están ahí, para ser llevados a cabo, para ser vividos. Pero de forma fluida y sobretodo disfrutando.

Hoy he querido escribir este post sobre todo para mí. Para poner por escrito como otras veces lo que necesito decir y leer. Porque estoy contenta, a pesar de que he paralizado un poco mis planes, porque sé que es cuestión de tiempo, una pequeña tregua que debo darme. Es lo que me gusta pensar. Y retomar todo aquello que me encanta hacer, cuando lo sienta. Quiero seguir escribiendo posts, siempre que me apetezca, pero sobretodo para mí. Quiero ser mi lectora fan número uno. No quiero sentirme obligada a publicar por pensar que alguien está pensando que no lo estoy haciendo y que por qué será. Además me engaño si creo que soy tan relevante en la vida de quienes me leen. Y a veces pienso, ¿y porqué entonces tienes un blog y no escribes un diario? Pues la verdad es que me gusta que me lean, que haya personas que puedan sentirse identificadas o incluso a las que pueda aportar de alguna manera. No lo sé. Me gusta estar creando esto y ver que es algo real. Que puede ser para alguien. Sobretodo, quiero hacerlo crecer. Pero poco a poco, con serenidad y seguridad. De momento seguiré actuando como vaya saliendo, porque es como mejor me siento. Y diría que eso es lo fundamental para seguir adelante con una ilusión o con un hobbie. Que no se convierta en un deber o en una presión, porque entonces, corre el riesgo de derrumbarse. Encontrar ese equilibrio es difícil, pero es la clave. Al menos para mí.

Felices días en casa en esta primavera de 2020. Yo estoy aprovechando para todo y nada. Espero que vosotros también. Creo que después de todo, lo echaremos de menos en algunos aspectos…

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